sábado, 20 de mayo de 2023

Cuto Guadalupe: "Me adornaron, pero la fe es inquebrantable"

Cuto Guadalupe no canta nada, pero es más gente que Shakira. Convertida su vida privada en entretenimiento público y negocio ajeno, ha navegado la tormenta evitando el primer e instintivo reflejo: desquitárselas con la pareja infiel en un ejercicio supremo de rencor monetizable.

Es más, Cuto ha pedido respeto por la casada infiel, madre de sus hijos y compañera en los momentos difíciles. La susodicha salió del hotel de suites temáticas llevando una rosa en la previa del Día de la madre. Sangre fría de quien horas atrás la tenía caliente con un tercero.

Shakira hizo cuatro canciones para destruir a Pique luego de enterarse, gracias a potes de mermelada y detectives, que este la engañaba.

Lo dijo una primera vez en Te felicito. Fue considerada una heroína. Lo dijo una segunda vez con Monotonía, la gente se admiró de esta mujer valiente. Por si a alguien no le había quedado claro que Piqué era un deplorable, difundió Sesión 53 de Bizarrap. Le dijeron Diosa. Insistió con el tema una cuarta vez, TQG, pero ya empezaron a decirle córtala. Estás pateando un cadáver. Del cual sigues demasiado pendiente para lo despreciable que dices que es.

Se burló del apellido de su pareja, que es el de sus hijos, futuros herederos debidamente traumados por la ventilación pública y musical de cómo su madre odia a su padre, ese pobre diablo que se enamoró de otra persona. En dicha gesta rompió 14 récords Guinness, cientos de millones de vistas en YouTube y aproximadamente 45 millones en regalías en el primer trimestre del 2023 por erigirse en víctima vengadora. Solo que en vez de espada llevaba una factura. Bien por ella. Los hijos tienen la medicación asegurada de por vida.

Pique, por cierto, siempre fue un cretino. Engreído y displicente, su juego desangelado y tozudez independista enajenaba la ya difícil simpatía por el Barcelona. Aparte que se le ocurrió incordiar a Messi, el mejor del mundo y no se diga más. La cereza en esta torta de antipatía natural que lo adorna fue cuando al ganar España la Copa del Mundo en 2010, se le vio en un video de la celebración posterior escupiéndole a un miembro del equipo técnico de su propia selección. Ser campeón del mundo para eso. Un miserable.

Es el mismo sujeto escupidor a quien Shakira -cuando si lo quería- le escribió esa monserga de contigo yo tendría diez hijos, empecemos por solo un par, solamente te lo digo, por si quieres practicar. Verdi, que certero fuiste y serás.

¿Qué hubiera pasado si Shakira decía lo perdono? ¿Qué pasaba si, como Cuto, proclamaba que su fe estaba intacta y pedía respeto para el indefendible padre de mis hijos?

Posiblemente la sororidad militante la hubiera acusado de arrastrada víctima del patriarcado. Una indigna carente de auto estima sometida sumisamente al maltrato. Otra demostración de cómo el calzoncillo controla la narrativa de las relaciones entre hombres y mujeres.

Nadie miente en sus placeres. Y al mismo tiempo, tampoco tiene que estar dando cuenta de ellos a la opinión pública. Es perverso ventilar miserias ajenas, sea razón de vida y fuente de ingresos para algunos. Es una pacatería tóxica que abusa de la curiosidad pública, que no es lo mismo que el interés público. Es el morbo bajo, deleznable, que se regodea cuando a alguien conocido le va peor que a uno mismo. No sirve a ningún propósito, salvo esa avidez inmediatista por deleitarse en la desgracia ajena. Podría llamarse envidia, resentimiento, pero solo una palabra en alemán lo describe en su totalidad: Schadenfreude.

Cuto Guadalupe, nada más y nada menos que un ex pelotero, ha tenido un comportamiento civilizado en un país mojigato, machista y prejuicioso. De ser como ser, se alegra.

De paso, en esas sinergias orgánicas que se dan en la farándula, junto con Jossmery Toledo, Dayanita y quien siga, la intimidad de Cuto ha proporcionado el distractivo descontracturante que la orfandad política reclama. Gracias, fujimorismo, por ese penoso Defensor del Pueblo.

Naturalmente atolondrado y sobre expuesto, Cuto convocó a inusual conferencia de prensa en su restaurante en la Perla para desactivar una bomba emocional: dar la cara como víctima de una traición aún por digerir. Carne para los leones, sintonía de infelices, fe del que no tiene ya en qué creer.

Cuto ya lloró todo, dice. Lágrimas negras y largas como su larguirucha persona. Lo que le toca ahora es refugiarse, y ¿por qué no?, facturar. A igual razón, igual derecho.

Pensando en esto último se invita a través de estas líneas al amable público a degustar la sustanciosa Carapulcra con sopa seca, especialidad de Cuto 16, restaurante propiedad del burlado ex futbolista. Esto no es canje ni publicidad pagada. Es fe y apuesta por la justicia poética.



viernes, 9 de septiembre de 2022

Roberto Farfán: "LA FOCA SOY YO"

 No mira su celular, tampoco escribe mensajes, mucho menos se saca una ‘selfie’. Roberto Farfán, apodado ‘La Foca’, es cero con las redes sociales, porque así lo ha decidido. El exgoleador y campeón con ‘U’ y Alianza Lima vuelve con sus picantes revelaciones.

¿Ya fuiste a ver la película de tu sobrino?

Prefiero ver ‘El Chavo’.

¿Por qué no te nombran en ‘El 10 de la calle’?

Él (Jefferson) tiene que dar explicaciones.

Es raro, porque de ti heredó la ‘chapa’...

La ‘Foca’ soy yo, eso lo sabe todo el mundo. A él le pusieron ‘Foquita’ por ser mi sobrino. Lo apadriné para que se haga famoso.

¿Jugaron juntos?

Llegué a Alianza el 2000 y él fue ascendido al primer equipo en 2001.

¿Concentraban en el mismo cuarto?

Me mandaban con él. Lo llevaba y lo traía.

¿Le regalaste los primeros chimpunes?

Él tomó un taxi y como el chofer no tenía cambio, bajó a cambiar el billete. Cuando regresó, el auto ya no estaba. Era muy sano.

¿Lo sorprendieron?

No tenía calle.

Eso no responde a los zapatos de fútbol que le diste...

Allí perdió todo. Había dejado su maletín con sus cosas en el carro y como el fin de semana tenía que viajar con Alianza y yo no iba, le dije al utilero que le dé los míos.

¿Te parece correcto que la película lleve ese título?

Me parece raro. Él es ‘La Foquita’. ‘Kukín’ Flores era un verdadero callejero.

¿Hace cuánto no ves a Jefferson?

El 14 de diciembre vino a mi casa, él estaba en su mundo y yo en el mío.

¿Se ven con su papá?

Ese día estaban los dos compartiendo.

¿Se llevan bien?

Con su papá es legal y se paran jodiendo.

¿Mandó entradas para el estreno de la película?

No me pone en la cinta, menos va a enviar boletos.

A ‘Cuto’ tampoco lo nombra...

Así es. ‘Lucho’ es mi hermano.

¿Tu mejor amigo del fútbol?

Si fuera mujer, hasta lo preño. Me muero por ese negro.

Se dan duro...

Yo concentraba con él. Me gustaba fumar antes de dormir y un día entró el técnico José Basualdo y el cuarto estaba lleno de humo.

¿Qué pasó?

Ni le preguntaron y mi compadre gritó: ‘Farfán está fumando’.

También tienes tus ‘ampays’...

Un domingo que estaba de descanso, el equipo de mi barrio jugaba en la Liga y fui a ver a los muchachos con toda la mancha. Compré una caja de cerveza para ‘achorar’ a mis amigos, me metí dos tanganazos y me estaban grabando para el programa de ‘Magaly’.

¿Te suspendieron?

Me pusieron una multa de 500 dólares. Fue la caja de cerveza más cara de mi vida.

¿Hasta ahora juegas?

Defiendo al club Atlético Mariátegui, más conocido como ‘Los Shapis’, donde me pagan solo 10 soles por partido, ja, ja, ja.

Gracias por tu verdad...

A ustedes por venir hasta la ‘Curva del diablo’, mi barrio, y entrevistarme.



jueves, 14 de septiembre de 2017

Maicelo : A puñetes no aprendí

Este Tiburón es un fanático del boxeo desde niño. Después del fútbol, disfrutaba ver, a finales de los setenta, ese micro programa ‘Nocaut’ de Gillette en la tele. Gracias a ello pude ver en vídeo a los grandes del boxeo mundial de todos los tiempos: Jack Dempsey, Rocky Marciano, Joe Louis, Sugar Ray Robinson, Archie Moore, Muhammad Ali, Joe Frazier. A estos dos últimos los vi chibolito por vía satélite en la llamada ‘Pelea del siglo’. También vi al gran argentino Carlos Monzón, Sugar Ray Leonard, Alexis Arguello, Marvin Hagler y ‘Mano de Piedra’ Durán, a quien fui expresamente a visitar a su casa de Panamá y lo encontré como cantante de salsa con su orquesta que tenía el nombre de su esposa, ‘Felicidad’, sí, la que se gastó toda la plata que ganó el pugilista en los casinos de Las Vegas.
De los boxeadores peruanos, recuerdo que nos zampábamos al coliseo ‘Amauta’, con mis patas de Mirones, a ver las peleas de Marcelo Quiñones, Fernando Rocco y hasta lloré con la derrota de ‘Romerito’ ante ‘Boom Boom’ Mancini cuando disputó un título mundial. Como amante del boxeo deploro las burlas y el escarnio que ha recibido Jonathan Maicelo después que sufriera un furibundo nocaut ante un ruso que le quitó el invicto. Ningún peruano debería alegrarse de que un deportista, que compite con la bandera peruana, pierda de esa manera.
Pero no puedo quedarme allí, debo explicarme el porqué de estas reacciones, prácticamente en cadena. Y definitivamente mi espíritu crítico me obliga a ver el asunto más que en los burlones, en el propio boxeador y su laberinto. Maicelo es un boxeador con carisma y con condiciones, requisitos fundamentales si se quiere llegar. Pero no los únicos. Lo fundamental y eso se lo enseñaron los grandes entrenadores como Angelo Dundee (Ali) o Amilcar Brusa (Monzón) es el sacrificio y la disciplina. Los entrenadores eran como padres para esos hijos llegados de la pobreza extrema, porque esa es la característica de todos los boxeadores, llegar del arrabal, como Maicelo, porque ningún boxeador proviene de una clase acomodada, así que no hay que endiosarlo por eso.
Pero el chalaco, desde hace algunos años, escogió el camino inverso: primero los boxeadores llegan a campeones y luego pueden volverse ‘figurettis’, hasta payasos como Jack La Motta o malos actores como Monzón, pero después de que en base a sacrificio y férrea disciplina, obtuvieran el título mundial. Nuestro crédito, según él para ‘recurserase’, desgastó su físico y concentración en cualquier evento nocturno al que lo llamaran. Cuando algún programa de espectáculos lo ampayaba, se ‘arañaba’, como la vez que se agarró boca a boca con ‘Peluchín’. Más parecía un ex boxeador en business que un aspirante a una corona mundial. No miró a su costado, donde un Alberto ‘Chiquito’ Rossel silenciosamente, sin escándalos, se preparaba para obtener la corona mundial. No entendió que esos billetes extradeportivos iban a ser un ripio, comparado con las bolsas que podía ganar si obtenía el título. Muchos hinchas se resintieron y su imagen se fue desdibujando.
En el plano deportivo ya no era el mismo y eso se vio en el último combate que protagonizó en Lima ante un ecuatoriano. Un fallo localista le regaló la pelea y eso lo vio todo el país. Pero con soberbia seguía peleando de boquilla con la ‘Pantera’ Zegarra, hoy ídolo juvenil en ‘Combate’, quien también debería sacar lecciones de lo sucedido con Maicelo. Con esas actitudes, Jonathan se ganó una legión de detractores, que celebraron malamente su brutal nocaut en las redes. En el box hay revanchas.
Que analice esta derrota. Que se deje de payasadas y se dedique a lo único que sabe hacer bien, boxear. Que mire ‘Toro salvaje’,para que vea como Jack La Motta (Robert de Niro) se echaba hielo en los genitales y alejaba a su bella esposa para no tener relaciones sexuales y así cuidar su físico para llegar bien a la pelea. ¿Quiere ser un deportista de élite o un personajillo más de Chollywood? Desahuevate ya !!  Hasta la próxima...chauuuu.