jueves, 14 de septiembre de 2017

Maicelo : A puñetes no aprendí

Este Tiburón es un fanático del boxeo desde niño. Después del fútbol, disfrutaba ver, a finales de los setenta, ese micro programa ‘Nocaut’ de Gillette en la tele. Gracias a ello pude ver en vídeo a los grandes del boxeo mundial de todos los tiempos: Jack Dempsey, Rocky Marciano, Joe Louis, Sugar Ray Robinson, Archie Moore, Muhammad Ali, Joe Frazier. A estos dos últimos los vi chibolito por vía satélite en la llamada ‘Pelea del siglo’. También vi al gran argentino Carlos Monzón, Sugar Ray Leonard, Alexis Arguello, Marvin Hagler y ‘Mano de Piedra’ Durán, a quien fui expresamente a visitar a su casa de Panamá y lo encontré como cantante de salsa con su orquesta que tenía el nombre de su esposa, ‘Felicidad’, sí, la que se gastó toda la plata que ganó el pugilista en los casinos de Las Vegas.
De los boxeadores peruanos, recuerdo que nos zampábamos al coliseo ‘Amauta’, con mis patas de Mirones, a ver las peleas de Marcelo Quiñones, Fernando Rocco y hasta lloré con la derrota de ‘Romerito’ ante ‘Boom Boom’ Mancini cuando disputó un título mundial. Como amante del boxeo deploro las burlas y el escarnio que ha recibido Jonathan Maicelo después que sufriera un furibundo nocaut ante un ruso que le quitó el invicto. Ningún peruano debería alegrarse de que un deportista, que compite con la bandera peruana, pierda de esa manera.
Pero no puedo quedarme allí, debo explicarme el porqué de estas reacciones, prácticamente en cadena. Y definitivamente mi espíritu crítico me obliga a ver el asunto más que en los burlones, en el propio boxeador y su laberinto. Maicelo es un boxeador con carisma y con condiciones, requisitos fundamentales si se quiere llegar. Pero no los únicos. Lo fundamental y eso se lo enseñaron los grandes entrenadores como Angelo Dundee (Ali) o Amilcar Brusa (Monzón) es el sacrificio y la disciplina. Los entrenadores eran como padres para esos hijos llegados de la pobreza extrema, porque esa es la característica de todos los boxeadores, llegar del arrabal, como Maicelo, porque ningún boxeador proviene de una clase acomodada, así que no hay que endiosarlo por eso.
Pero el chalaco, desde hace algunos años, escogió el camino inverso: primero los boxeadores llegan a campeones y luego pueden volverse ‘figurettis’, hasta payasos como Jack La Motta o malos actores como Monzón, pero después de que en base a sacrificio y férrea disciplina, obtuvieran el título mundial. Nuestro crédito, según él para ‘recurserase’, desgastó su físico y concentración en cualquier evento nocturno al que lo llamaran. Cuando algún programa de espectáculos lo ampayaba, se ‘arañaba’, como la vez que se agarró boca a boca con ‘Peluchín’. Más parecía un ex boxeador en business que un aspirante a una corona mundial. No miró a su costado, donde un Alberto ‘Chiquito’ Rossel silenciosamente, sin escándalos, se preparaba para obtener la corona mundial. No entendió que esos billetes extradeportivos iban a ser un ripio, comparado con las bolsas que podía ganar si obtenía el título. Muchos hinchas se resintieron y su imagen se fue desdibujando.
En el plano deportivo ya no era el mismo y eso se vio en el último combate que protagonizó en Lima ante un ecuatoriano. Un fallo localista le regaló la pelea y eso lo vio todo el país. Pero con soberbia seguía peleando de boquilla con la ‘Pantera’ Zegarra, hoy ídolo juvenil en ‘Combate’, quien también debería sacar lecciones de lo sucedido con Maicelo. Con esas actitudes, Jonathan se ganó una legión de detractores, que celebraron malamente su brutal nocaut en las redes. En el box hay revanchas.
Que analice esta derrota. Que se deje de payasadas y se dedique a lo único que sabe hacer bien, boxear. Que mire ‘Toro salvaje’,para que vea como Jack La Motta (Robert de Niro) se echaba hielo en los genitales y alejaba a su bella esposa para no tener relaciones sexuales y así cuidar su físico para llegar bien a la pelea. ¿Quiere ser un deportista de élite o un personajillo más de Chollywood? Desahuevate ya !!  Hasta la próxima...chauuuu.